Hoy, Día Mundial de la Parálisis Cerebral, he visto el vídeo de la campaña de este año y vuelve a centrarse en los cuidados familiares y en la carga que supone una persona con parálisis cerebral. Y me pregunto: ¿algún día, o algún año, se centrarán en explicar que hay muchos tipos de parálisis cerebral? De hecho, cada persona es un mundo y tenemos nuestras propias características.
Pero, curiosamente, cada año se muestran los casos con más dependencia.
Obviamente es muy necesario, igual que visibilizar el síndrome del cuidador, pero también es importante mostrar otras realidades, ya que muchas personas con parálisis cerebral —independientemente de las limitaciones motoras, sensoriales o incluso intelectuales— pueden estudiar y trabajar. Y, por qué no, formar una familia y tener hijos.
Pero claro, a una confederación con sus respectivas fundaciones le va mejor visibilizar las necesidades y cómo estas están cubiertas por sus propios servicios: escuelas especiales, centros de ocupación, centros especiales de trabajo, centros de día y residencias. Un camino marcado que muchas veces es impuesto que, por que no decirlo, acaba siendo un negocio.
Pero también existe la otra parte: aquella que no nos conformamos con estar asistidos dentro de un panorama clínico-rehabilitador. Somos aquellas personas inconformistas que se rebelan y luchan por un camino inclusivo, o por lo menos por una vida ordinaria como cualquier otra persona.
Nada más necesitamos los recursos asistenciales y ayudas técnicas que, la mayoría de veces, no son reivindicados por esas entidades que supuestamente nos representan.
Por eso hoy, aunque se denota un punto crítico en mis palabras, solo quiero visibilizar aquello que no se muestra en la campaña oficial. Tenemos necesidades, deseos y sueños que, con persistencia, podemos lograr.
No dejes que tus limitaciones tapen tu capacidad: persigue aquello que quieres.
Vanesa Fuentes, psicóloga, formadora y tecnopedagoga.
Por cierto, tengo parálisis cerebral.

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