Hace unos meses hice un video sobre los beneficios de la inteligencia artificial en personas con discapacidad. Uno de estos beneficios puede ser el gran apoyo que podría representar ante la diversidad comunicativa, como el texto a voz con voces realistas, crear un vídeo como si hablaras tú e, incluso, el poder crear un SAAC (sistema aumentativo o alternativo de comunicación) personalizado en minutos.
Pero ¿qué pasa? Qué todo lo que va funcionando, se capitaliza y se vuelve de pago. Lo que hace que se vuelva muy difícil encontrar herramientas de texto a voz o un avatar que hable más de un minuto de forma gratuita.
Posiblemente, los que crean esas herramientas, desconocen que éstas pueden convertirse en un salvavidas comunicativo para muchas personas con anartria (imposibilidad total de articular palabras), disartria (dificultad articulatoria en los músculos de la boca necesarios para hablar) o afasias (alteraciones del lenguaje que afectan a comprender o expresar palabras).
Por lo que, en estos casos, las herramientas de inteligencia artificial pueden convertirse en un puente comunicativo, permitiendo que personas con anartria o disartria podamos expresar cualquier cosa generando voz clara y comprensible a partir de texto como en mi caso. También facilitan que quienes tienen afasias puedan apoyarse en pictogramas, frases sugeridas o modelos predictivos que completan lo que quieren decir. Así como la utilización avatares o voces personalizadas que puede ofrecer una identidad comunicativa.
Además, con la IA se puede adaptar el ritmo, la entonación y el estilo del habla a las necesidades de cada persona, mejorando la autoestima, la autonomía, la participación social y evitando el aislamiento comunicativo.
Pero, por otro lado, no podemos pedir peras al olmo cuando tenemos a los especialistas que crean SAACs, conocedores de nuestra situación y, aun así, comercializan a un alto costo sus productos para personas con diversidad comunicativa.
Ante este contexto, una persona sin discapacidad ¿paga 4.000€ por poder hablar? ¿o 12.000€ por unos zapatos para poder andar, que es lo que puede costar una silla de ruedas eléctrica?
Porque eso es lo que muchas personas tenemos que pagar por derechos tan básicos como comunicarnos o movernos.
¿Qué opináis?


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